© Xavier Monsalvatje Project

La Ciudad Especular
834
page-template-default,page,page-id-834,bridge-core-1.0.7,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-18.2.1,qode-theme-bridge,disabled_footer_top,disabled_footer_bottom,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive

La Ciudad Especular

“Entonces, cesó la multiplicación de las ciudades. No se construían ciudades para una clase creciente de pequeños artesanos y mercaderes; la ciudad dejaba de ser un medio para conseguir la libertad y la seguridad. Era más bien un medio para consolidar el poder político en un solo centro directamente bajo la supervisión del rey e impedir todo desacato a la autoridad central desde lugares lejanos que por esa misma circunstancia era difícil gobernar. La época de las ciudades libres, con su cultura vastamente difundida y con sus formas de asociación relativamente democráticas, cedió el lugar a una era de ciudades absolutas, centros que crecieron sin orden alguno y que dejaban a otras ciudades en la alternativa de aceptar el estancamiento o de imitar sin recompensa alguna a la capital todo poderosa”.

Lewis Mumford
La Cultura de las Ciudades

“La ciudad se asemeja al sol. En su núcleo central todo es luz, concentrada con intensidad. La luz ciega, extravía, impide que se encuentren las calles, las casas; una vez que se ha entrado ya no se puede salir de allí. En otro anillo, más grande que el anterior, todavía se experimenta cierta estrechez, pero la luz ya no irradia ininterrumpidamente, hay oscuras callejuelas, pasadizos escondidos, incluso pequeños lugares que permanecen crepusculares y frescos; luego se encuentra un anillo mucho más grande, aquí la luz está tan dispersa que hay que buscarla. Grandes superficies urbanas permanecen en esta zona con un aspecto frío y gris”.

Franz Kafka
Aforismos, visiones y sueños

La Ciudad Especular, signos, superposiciones e interferencias en los paisajes urbanos, el paisaje seducido por un característico lenguaje gráfico envuelto en un universo artificial, que sin embargo narra la realidad contemporánea de las ciudades, cuya democracia está inmersa en una sociedad constituida por grupos de poder que manipulan la conciencia general de sus ciudadanos. Las urbes aparecen cercadas por un horizonte claustrofóbico, que conforman un conjunto de ciudades imaginarias, fuera del espacio y del tiempo y que a través de los signos nos describe la ciudad imperfecta e inacabada.

Una narración a través de un proceso cerámico meticuloso, donde Monsalvatje aúna una vez más en su trabajo un desarrollo entre arte e industria un binomio que todavía resulta inusual.